Navegar, mezcla entre la placidez y el vértigo que sólo se entiende realmente cuando se prueba, sometiendo los sentidos a una variedad de sensaciones excitantes y perturbadoras.
Como ese manjar exquisito que cautiva por la sola mención de los ingredientes, pero que trae el verdadero deleite recién cuando se lo huele y lleva a la boca. Es adrenalina y relax. Siempre, puro placer.
|